
Es ideal para los días de verano y tener las tardes entretenidas con un juego de pistolas de agua que incluye chalecos que sangran cuando son alcanzados por los disparos del oponente y montar una verdadera batalla campal.
Los chalecos llevan impresos sendas dianas de color blanco para hacer el punto más fijo. Cuando los disparos de agua alcanzan la diana, la zona impactada se tiñe de color rojo-sangre y sólo puntúan los impactos en la zona frontal, en la espalda nada de nada.


