
Esta plastilina no tiene nada que ver con la que conocemos desde que somos pequeños y comenzamos a jugar con ella en la guardería. Esta en particular es la plastilina del siglo veintiuno que reúne unas propiedades insólitas para lo que estamos acostumbrados.
Esta es de las que botan, estalla, cambia de color o brilla en la oscuridad, no mancha y nunca se seca. No sólo sirve para moldear figuras, sino que puede ser un juguete anti-estrés, tiene colores originales, gusta a grandes y pequeños, no ensucia ni engrasa y conserva sus propiedades a lo largo del tiempo.






